6/7/17

¡QUE ME LLAMEN GUAPA! por Chelo J. Rodríguez



De todos es conocido ese tópico de los obreros que trabajan en la calle: cuando pasa una mujer salerosa la piropean.
Con el pasar de los años y el cambio de costumbres y circunstancias de la sociedad, también se ha modificado ese famoso tópico.
Hace años, no tantos, el piropo más habitual que dedicaban a una mujer era “¡guapa!”, dicho con garbo y alegría. También decían “preciosa”, “que ojos más lindos tienes”… Las mujeres más tímidas se sonrojaban y las más atrevidas les sonreían y se lo agradecían con la mirada. Pero todas se sentían halagadas, bonitas y les mejoraba la autoestima. Y no estoy hablando de hace tantos años. Sigue habiendo hombres, de todas las profesiones, no necesariamente obreros de la construcción, que continúan esa, a mi modo de ver, hermosa costumbre.
No quiero pecar de egocéntrica, pero yo misma he recibido innumerables veces ese “¡guapa!” que tan bien suena, y lo sigo recibiendo pasados ya de largo los cuarenta y tantos años. Me agrada, me alegra, me hace sonreír y, a mis años además, me rejuvenece.
No entiendo qué pasa ahora con esta sociedad y con muchas mujeres, que en todo ven comportamientos machistas y degradantes para el género femenino. A esto de que te digan guapa lo consideran un acto “micro-machista”. ¿En serio? ¿De verdad les resulta tan ofensivo que les digan un piropo, una alabanza a su belleza física? ¿De verdad piensan que porque un hombre que, simplemente las ve por la calle, y sin conocerlas, les dirige un “guapa”,  un “preciosa”, un “bonita”, las está menospreciando y obviando su intelecto, su formación académica, su carrera profesional? ¿Creen que por ello las tratan de “cosas”?
En España, país sin igual, siempre ha sido un clásico eso de decir piropos y el más castizo de todos es ese ¡GUAPA! El hombre español es dado a decir palabras, frases y poemas bonitos a las mujeres, con respeto y elegancia, no considero esa actitud machista ni despreciativa.
Otra cosa son esos supuestos piropos, vulgares, sin gracia, de mal gusto, que suelen hacer referencia a determinadas partes del cuerpo o determinadas actividades corporales en las que ellos, por su naturaleza masculina, suelen pensar. Sin más, no hay que darle tantas vueltas ni hacer tanto estudio psico-sociológico sobre esto, es simplemente la naturaleza masculina. Cada género tiene sus particularidades, no se trata de hacer un mundo de todo y llevar cada detalle al extremo. Más bien se trata de fomentar una reeducación social, tanto de hombres como de mujeres, que se base en el respeto mutuo, las buenas costumbres (que no las viejas costumbres), la buena educación, la tolerancia, la aceptación y el civismo.
A mí, que soy mujer, moderna, con buena formación, trabajadora (ahora por desgracia desempleada), femenina y de mente amplia y directa, me gusta y valoro que un hombre, me conozca o no, me diga guapa, preciosa, bonita o agraciada. También me gusta esa cortesía (tan perdida en estos tiempos) de que me abran la puerta del coche o del ascensor, me dejen entrar primero en un sitio antes de salir ellos, me ayuden a entrar las pesadas bolsas en el patio, etc. En esos momentos no me siento en absoluto ninguneada, ni débil, ni discriminada ni insultada. Al contrario, me siento agradecida.
Cuando dicen esos piropos, los dicen con caballerosidad, sin ninguna mala intención. Es parte de la galantería que, afortunadamente, aún existe en muchos hombres y que estas mujeres tan susceptibles, les están haciendo perder. Creo que porque ellos mantengan esa costumbre tan nuestra, tan propia de un país cálido y hermoso como el nuestro, ellas no van a perder ni retroceder en su lucha por sus reivindicaciones de alcanzar y proteger sus derechos.
Señores, díganme “¡guapa!”, que me gusta.
Y señoras, señoritas, mujeres, dejen que les digan guapas, no se ofendan. Que ese chico, ese hombre, ese obrero… les demuestre su admiración.
¿Necesitas igualdad? Entonces cuando te llamen “¡guapa!”, sonríe y contesta “¡guapo!”, verás qué bien te sientes.

ⓒ Por el presente texto: Chelo J. Rodríguez 1707062879511 (Safecreative)

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