18/9/13

ELLA...HUÍA


ELLA... HUÍA

por Chelo J. Rodríguez

 
Ella paseaba.
Ella corría. Parecía que paseaba pero realmente estaba corriendo. Sólo que corría despacio.
Buscaba algo. De vez en cuando se paraba y miraba el móvil. Su respiración era entrecortada, sus ojos brillantes.
Huía.
No buscaba nada, sólo huía.
En su carrera lenta se sonreía y a ratos una lágrima se le escapaba.
Miraba escaparates con las manos en los bolsillos, atenta a los sonidos y a las luces.
Parecía que rezaba, podría ser que rogara, pero sólo huía.
Ella calzaba zapatos desgastados, tenía las rodillas sucias y el pelo suelto, de un color indefinido que se confundía con las nubes.
Quizá deseaba tener alas y volar, pero sus huellas se marcaban en el asfalto.
Parecía triste al cruzar las calles y parecía alegre al girar las esquinas.
Sin embargo, no se escondía, tropezaba con la gente y se disculpaba, dejaba que la mirasen, y huía.
No hablaba por el móvil, el móvil mudo, no sonaba, pero ella lo miraba a menudo, lo consultaba, lo apretaba en su mano, y suspiraba.
Ella parecía guapa, y solitaria, y seguramente el corazón le ardía.
Pero no llevaba vendas en las heridas.
Sólo huía. En una carrera lenta, a pausas, sin desesperación, con ganas, sin poder volver.
Tal vez quería volver, tal vez le dijeron que volviera, y ella huyó hacia adelante, con la vista fija y un grito en la garganta que no soltaba.
Ella huía despacio, maltratando la memoria.
Hacia un nuevo espacio donde no hubieran ruidos, ni demonios, ni cintas de colores que se enganchan a la jaula.
Huía triste, cada vez más rápido, ganando sonrisas a cada paso,  sin perder el tiempo.
Ella parecía que paseaba, pero sólo huía del pasado.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario