15/1/13

SIN CORAZÓN NO ESCRIBO

Se me asustó el corazón, se me salió del pecho y se fue muy lejos, a un rincón cualquiera, pretendiendo que no lo alcanzara. Intentando revivir y latir en otro cuerpo. Para que yo no fuera yo, para que yo no fuera sino un personaje de novela. Que sólo me quedara el cerebro.
Pero no funciona.
Así no funciono yo, sin él, sin mi corazón, sin su latir que me haga vivir una vida que no sea la mía, y poder escribir y describir el corazón de personajes misteriosos que sufren y sueñan y viven muy lejos de mí.
¿O no tan lejos?
Mi corazón los ve, los entiende, los acompaña, los siente. Sin él no puedo escribir.
Soñé con una lánguida joven acurrucada frente a la orilla de un mar frío y rebelde, soñé que un joven extraño y confuso la miraba en silencio, fumando por costumbre y con cólera un cigarrillo negro, jugando entre su abrigo negro de paño con un afilado cuchillo, dispuesto a dar fin de un tajo a esa lánguida tristeza. Pero ella se hundió en el mar revuelto y nunca volvió.
Mi corazón, al igual que Cristian, también la persiguió, y llegó tarde, y ya no pudo saber qué desolación inevitable la condujo hasta el fondo de las aguas.
El joven se guardó el cuchillo, me miró con hostilidad y me preguntó por qué. Pero mi corazón no estaba y no pude responderle.
Cuando lo recupere, cuando vuelva a mí y nunca más se vaya, encontraré la razón, sabré por fin el principio de la historia y podré cambiarla.
Entonces el mar estará en calma y la joven se girará para mirar a Cristian, y él se acercará a ella, con pasos firmes, abrirá su largo abrigo negro de paño y la envolverá con sus brazos.
Para siempre.
 
 
 

2 comentarios:

  1. Lo creativo, lo imposible y el amor todo hay que hacerlo con el corazòn.

    un abrazo

    fus

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  2. Intenso relato, un placer.
    te dejo mis saludos desde Valencia.
    feliz semana.

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