12/7/12

HOY NO TENGO GANAS


Hoy no tengo ganas de escribir. Tampoco de vivir tengo ganas.
Anoche me acosté cansada, sería porque no hice nada en todo el dia. Cuando me he levantado seguía cansada, a pesar de haber dormido de un tirón más de 8 horas.
Me ducho a ver si eso me despeja, pero nada, sigo sin tener ganas. No sé, tal vez comiendo algunas galletas o dando un paseo, pero no tengo hambre y no me apetece salir, para salir tendría que arreglarme un poco, no sé, peinarme, maquillarme o algo, y además, ¿dónde voy? Yo no sé pasear por pasear, necesito ir a algún sitio, a algún lugar en concreto para hacer algo determinado, aunque sea una chorrada. Encima hace viento y el viento me molesta enormemente, me tapa los oídos y si no oigo bien, me pongo de muy mala leche.
Además ¡que no tengo ganas!
Podría planchar la montaña de ropa que tengo para planchar ¡uf, qué calor! Pero eso me llevará más de una hora y en diez minutos empieza mi programa favorito de la tele, que me hace reir y me entretiene mucho. Además, ¿para qué planchar? tengo el armario lleno de ropa que me puedo poner y encima no voy a salir, no me hace falta planchar. Ni limpiar los cristales de las ventanas, ya sé que están sucios, pero me da igual, las cortinas los tapan, además no va a venir nadie de visita a quien le importen los cristales de mis ventanas, y si vistos desde fuera se ven opacos, mejor, así las vecinas no cotillean.
¡Y que no tengo ganas, coño!
Me miro al espejo porque siento un peso opresor en los hombros que me dificulta levantarme del sofá, pero no veo más que el pelo que me cae sobre ellos ¡qué bonito cabello tengo! rizado, suave, brillante... ¡hala!
Brillante era mi vida hasta que llegó la crisis, y mi cansancio, y mi mal humor, y mi desesperanza, encima me lo tomé a mal ¿por qué? debo ser tonta, si lo pienso bien es lo mejor que me podía haber pasado: fue la única manera de poder salir del nauseabundo lugar donde trabajaba.
¡Ahora por fin puedo luchar por mis sueños, buscar nuevos horizontes y tratar de conseguir lo que realmente he querido siempre!
SER ARTISTA.
En serio. Artista de la palabra.
Lo intenté con la mirada, quería dejar boquiabierto al personal sólo con mirarle, pero me ponía roja, y eso no quedaba bien, me restaba credibilidad, además hay poca gente que me resista la mirada inquietante y fija que tengo, que parece que me he quedado clavada y embobada mirando algo. Y además se asustan, tal vez crean que intento descifrar sus mentes oscuras o vacías, vete a saber.
Lo intento hablando, mejor ¿no?
Ya me gustaría a mí alzarme en un pedestal, decir cuatro frases impactantes y que la gente reaccione, que el mundo se mueva, que sus cerebros piensen, reflexionen y se pongan en marcha.
Que lo veo todo muy parado, demasiados parados, sí.
Que a perro flaco todo son pulgas, ya lo sé, yo tampoco tengo ganas de reaccionar ahora, he visto lo de las inundaciones en Rusia, pero no poseo dinero para ayudarles ni creo que me dejen ir como ayuda humanitaria, que me conozco, me embarcaría, llegaría allí con mis kilos de comida, agua, ropa, y en cuanto me viera parada por un tonto impedimento burocrático me pondría de muy mala leche.
¡Uf, tantas dudas me pesan! ¿O será mi desgana? ¿O será que estoy a punto de dejar de creer en la realidad y sólo me voy a mover a base de fantasías?
El otro día un niño sucio y torpe me pidió un cigarro y le eché la bronca, porque le ofrecí un bocadillo y se rió de mí, además, niñato ¿para que quieres fumar ahora si está prácticamente prohibido en todas partes?
¿Y si los políticos pensaran más en dar de comer que en si yo fumo o no fumo?
La ignorancia recalcitrante impide la evolución humana, me dijo uno. ¿Mande?
Como ellos se van de viaje a Punta Cana...
¡Coño, ya está! Que vaya el Julio Iglesias a cantar a los países pobres, a ver si llueve café y se produce un tsunami de patatas, harina, fideos y vida.
Si yo tuviera ganas y el don de la palabra, obligaría a todo el mundo a ser feliz, a ayudar a los demás, a olvidar el egoísmo y la avaricia, a aprender a amar sin condiciones ni colores, estén los bolsillos vacíos o llenos, a dar sin intereses ni comisiones. A simplificar las cosas hombre, que no debe ser tan difícil.
Pero tal vez lo haga otro día, que ahora estoy cansada y no tengo ganas.
Y además ¿alguien me escucharía?

No hay comentarios:

Publicar un comentario