28/6/12

TODO LO QUE ODIO (6ª PARTE)


Odio este calor inmenso tan pegajoso que ni con ventilador se va.
Odio abrir una lata de atún y que esté bañado en aceite, aunque sea de oliva.
Odio estresarme por llegar puntual.
Odio las cosas a medias.
Odio las constantes llamadas de las compañías telefónicas (¿que aún no ganan bastante?)
Odio a los que se creen el ombligo del mundo.
Odio a las tontas intolerantes que siempre creen tener razón.(Al final de la historia siempre se quedan solas porque no hay quien las soporte)
Odio a las que van de mosquitas muertas y son verdaderas serpientes venenosas.
Odio a los que se creen que sus obras son las mejores del mundo.
Odio a todos los que critican la Fórmula 1 en Valencia.
Odio a las que dicen que Piqué es guapo, puaf.
Odio a los que piensan que Cristiano Ronaldo es prepotente.
Odio llegar a mi cafetería preferida y no encontrar mesa libre.
Odio la ley antitabaco en España.
Odio el dolor de muelas, el dolor de cabeza, el dolor de rodillas, el dolor de lumbago, el dolor de la mente y el dolor del corazón.
Odio que salpiquen de arena mi toalla.
Odio la luz intensa porque me hace fruncir el entrecejo y parece que estoy enfadada.
Odio a los que piensan que tengo mala leche cuando lo único que tengo es carácter.
Odio que me interrumpan cuando estoy sumida en el silencio.
Pero me gusta el café muy, muy helado, me gusta tener mi mundo de fantasía, me gusta dar paseos sin destino ni prisas, me gusta escribir cosas que nadie más que yo entiende, me gustan las tormentas de verano, me gusta que mi chico me abrace porque sí, me gusta tener secretos, me gusta reír hasta que me duela el estómago, me gusta ser española y más me gustaría ser una española triunfadora.

20/6/12

HOY MI INSPIRACIÓN ESTÁ ANTIPÁTICA



Hay días que tengo la inspiración adormecida, guardada en un cajón que abro y la miro, ella tan quieta ahí refugiadita en su oscuridad, y le pregunto ¿qué tal, estás bien ahí solita? ¿No quieres venir conmigo un ratito? ¡Anda, no seas mala! ¡Ven a mi lado un poco y hazme compañía! Yo sabré agradecértelo seguro.
Pero ella no quiere, se da la vuelta y me ignora. Le hago juegos malabares y nada. Le canto una canción divertida y nada. Le cuento un chiste y nada. Le hago cosquillas y nada. Se me queda impasible y antipática sin hacerme caso.
¡Tonta!
Hago como que me doy por vencida y la dejo tranquila en su cajón. ¡Ya saldrás mala víbora! Y entonces me buscarás tú a mí y yo no estaré.
¡Que no! Eso lo digo a ver si reacciona, pero nada, que esta dichosa inspiración que tengo no quiere salir de su cajón, hoy está gruñona y arisca, me araña si intento acercarme, me mira mal.
¡Y yo que la necesito tanto!
Ah ya. Será que se siente utilizada, que piensa que sólo la busco cuando me conviene y para mi beneficio, ¡cómo es mi inspiración que está tan equivocada! Que yo la quiero a todas horas conmigo, a mi ladito, para hacerle confidencias y arrumacos, para ser amigas íntimas, para viajar juntas a todas partes del mundo y si se tercia del universo, por el pasado, el presente y el futuro. Que la quiero porque la aprecio, porque sé que vale mucho, porque es la más guapa del mundo, la mejor, la que me hace reír y soñar y vivir y ser feliz. Porque me da los mejores momentos del día y de la semana.
¡Ay, ay, tontita inspiración! Abre ese cajoncito de una vez y vente a mi lado, que te haré cosquillitas y te contaré una historia de hadas y princesas, de dragones y duendes, de malvados y héroes, de batallas vencidas y lunas brillantes de noches inolvidables.
No seas antipática inspiración.
¡Vaya! creo que ha hecho efecto. Se ha conmovido por mis sentimientos y ahora la veo asomar la cabecita, ella también me necesita y yo la recibo feliz en mis brazos y por fin, juntitas y melosas, nos disponemos a visitar un castillo iluminado en un mundo fantástico.

4/6/12

EL FUEGO Y EL AGUA



El hombre de fuego estaba enamorado de la mujer de agua, y ella le correspondía, pero no podía tocarla, apenas se acercaba a ella, ella se evaporaba. Luego caía una fina, persistente y cálida lluvia y él se extinguía volviendo al infierno.
El hombre de fuego pasaba las horas pensando cómo aplacar su calor intenso, para poder acercarse a la mujer de agua y no evaporarla.
Ella no dormía intentando descifrar la manera de solidificar su humedad, para poder tocar al hombre de fuego y que él no volviera al infierno.
El hombre de fuego y la mujer de agua se amaban en silencio y la distancia, que a decir verdad no era mucha, ponía entre ellos una barrera de hielo que no sabían cómo derribar.
A través del hielo, que estaba limpio y transparente, ellos se miraban y se lanzaban besos.
Un día, apareció la Primavera y en los árboles del bosque prendieron un montón de flores, y de frutos jugosos que ellos no podían comer.
Cuanto nmás color había en el cielo, ellos más se deseaban y cuanto más grueso era el hielo más intentaban romperlo.
Allí estaban mirándose a través de la barrera, cuando una estrella se acercó y puso una luz entre ellos. El hielo se derritió.
El frío intenso del suelo secó el fuego del hombre y en un instante lo sacó del infierno. El agua, envidiosa, se juntó con la estrella y también se secó no pudiendo ya evaporarse.
Así quedaron frente a frente, mirándose fija e intensamente, el hombre que ya no era de fuego y la mujer que ya no era de agua.
Juntaron sus cuerpos y se besaron largamente, bajo la luz de la estrella.
Cuando se hizo de día ya no hubo infierno ni lluvia que asolara la tierra. El sol resplandecía.
Muchos años después aún hay personas sonrientes que dejan un vaso de agua al lado de una vela encendida. Dicen que hacer eso atrae al amor verdadero.