12/4/12

TODO LO QUE ODIO (5ª PARTE)

Odio a Carmen Lomana y su eterna cara de pasmada.
Odio el vuelo raso de los aviones sobre mi tejado.
Odio no vivir en un ático (ese es el sueño que me quita el sueño).
Odio no vivir en una casa de campo con cinco perros y dos gatos.
Odio el viento fuerte que me revuelve el pelo.
Odio las falsas promesas.
Odio el crédito hipotecario.
Odio despertarme quince minutos antes de que suene el despertador.
Odio olvidarme de apagar el despertador los días de fiesta.
Odio que me rozen los zapatos.
Odio tener agujetas (aunque me quede el cuerpo estupendo después de hacer ejercicio).
Odio los petardos aunque sea valenciana, y a los petardos también.
Odio (ya por hartazgo) las sagas de vampiros, zombies, fantasmas y fantasmones.
Odio a los críticos españoles de cine (no tienen ni idea y además un gusto pésimo).
Odio los libros de autoayuda. ¡TODOS!
Odio que me dejen con la palabra en la boca.
Odio a los inseguros que buscan la perfección.
Odio que mujeres con belleza e inteligencia sólo se preocupen de la belleza.
Odio a los que tiran desperdicios al mar, al río, al bosque, a la calle...
Odio a los que no paran nunca de hablar (¡nunca escuchan!).
Odio a los graciosos de turno.
Odio los pantalones de campana.
Odio al pesimista que no intenta curarse.
Pero me gustan las montañas nevadas, me gusta el chocolate negro, las trufas heladas, los paisajes por descubrir, salirme de la ruta turística y ver de verdad la ciudad, que me den un beso para animarme y una caricia de complicidad.

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